El discurso sobre El Estado de la Unión es el que da un presidente anualmente ante las más altas autoridades (El Congreso en pleno) y con una masiva audiencia en  la pantalla de su televisor, aquí se  revisan sus logros durante el mandato y se traza la senda que habrá de recorrer el país.

El discurso del presidente Donald Trump este martes 30 de enero tuvo una duración de 1 hora y 20 minutos.

Quiso ser moderado y solemne, pero ordenó la continuidad de la prisión de Guantánamo. Apeló a los grandes valores del sueño americano y acabó exigiendo un muro con México. Ofreció unidad a una nación fracturada y al final puso sobre la mesa el rechazo a los inmigrantes.

Embed from Getty Images

“Es hora de reformar estas normas migratorias desfasadas e introducir por fin nuestro sistema de inmigración en el siglo XXI.”

Estos cuatro pilares que presentamos, dijo Trump, representan un acuerdo intermedio, que creará un sistema de inmigración seguro, moderno y legítimo.

El primer pilar de nuestro borrador ofrece generosamente una senda para la obtención de la ciudadanía a 1,8 millones de inmigrantes ilegales traídos aquí por sus padres cuando eran muy jóvenes; eso abarca a casi el triple de personas que el anterior Gobierno. Con nuestro plan, los que cumplan los requisitos de educación y trabajo, y muestren un buen carácter moral, podrán convertirse en ciudadanos estadounidense de pleno derecho.

El segundo pilar asegura por completo la frontera. Eso significa construir un muro en la frontera sur, y significa contratar a más oficiales para mantener la seguridad de nuestras comunidades. Y lo más crucial, nuestro plan elimina las lagunas legales de las que se aprovechan los criminales y los terroristas para entrar en nuestro país, y pone fin a la peligrosa práctica de «apresar y soltar».

El tercer pilar pone fin a la lotería de visados, un programa que entrega aleatoriamente tarjetas verdes sin tener en cuenta las aptitudes, el mérito o la seguridad de nuestra gente. Es hora de empezar a establecer un sistema de inmigración basado en el mérito, que admita a personas preparadas, dispuestas a trabajar, que hagan una aportación a nuestra sociedad, y que amen y respeten a nuestro país.

El cuarto y último pilar protege la familia nuclear poniendo fin a la inmigración en cadena. Con el actual sistema quebrado, un solo inmigrante puede traer una cantidad ilimitada de parientes lejanos. En nuestro plan, nos centramos en la familia inmediata, al limitar los patrocinios a cónyuges e hijos menores. de edad. Esta reforma vital no solo es necesaria para nuestra economía sino también para nuestra seguridad y nuestro futuro.

«Mi deber, y el deber sagrado de cada uno de los oficiales electos presentes en esta cámara, es defender a los estadounidenses: proteger su seguridad, la de sus familias, sus seguridades, y su derecho al sueño americano. Porque los estadounidenses también son soñadores.»